Este verano recorrí unos cuantos cientos de kilómetros por el norte de Italia y me acerqué a una ciudad poco turística, Turín, sólo por ver la estatua de la foto. Mi admirado Ramsés II. Para ponerme a sus pies soporté varios meses de comentarios como "¿que vas a ir a Turín? Si allí no hay nada, es una ciudad industrial" y otras cuestiones similares. Pues me da igual. Para mí era imprescindible ver esta estatua. Y no me decepcionó. Se encuentra en el magnífico Museo Egipcio de ...