Esta mañana llegó mi Señora Ximena y sus dos hijas y a Rodrigo le temblaba la voz al despedirse de ellas. Con la salida de Castilla también tendremos que separarnos de la familia y algunos perderán hasta la honra. A Mi Señor sólo le queda la esperanza de poder, algún día, conseguir un buen casamiento a sus hijas. Ximena queda sola y desprotegida, pero su virtud la protegerá de cualquier mal, estoy segura. Cuando entra por la puerta la deshonra, el amor salta por la ventana. No hay razones ...