30 Oct 2007
En el post anterior hablaba de Nefertiti, la bella egipcia residente en Berlín. Seguimos en Europa, pero esta vez en el frío Norte, a las orillas de los fiordos noruegos. Supongo que estar escribiendo por la mañana, mientras sale el sol por el horizonte, me hace recordar este lugar, muy poco conocido. Se trata de una simple caseta de madera, situada en un museo al aire libre en Bergen. Este museo es uno de los muchos que se encuentran en Noruega, compuestos por recreaciones de casas históricas, a veces reconstruidas, otras veces transportadas desde sus lugares de origen, con la idea de explicar a las generaciones venideras cómo se vivía en el pasado.
Allí, en una colina con una hermosa vista de Bergen y su fiordo, se encuentra este pabellón, que utilizaba el famoso compositor noruego Grieg. ¿Qué tiene de especial? De hecho, si paseas por allí sin información, sin duda pasarías de largo. Pero lo maravilloso es que era el lugar de trabajo del compositor. En su interior apenas hay sitio para un piano, algunas sillas y muebles sencillos. Lo que lo llenaba era la música. Sin duda escogió un hermoso lugar desde el que, como yo ahora, podía ver la salida del sol en el fiordo. Allí los amaneceres son fríos pero multicolores. La luz se refleja en las aguas y tiñe de tonos calientes las casas hanseáticas del puerto. Probablemente esta visión inolvidable fue lo que le inspiró la que, para mí, es su obra maestra: el Amanecer, la pieza que abre el drama musical Peer Gynt. Grieg compuso esta obra en 1867 inspirándose en un relato de Ibsen, y es una buena muestra de lo que se vino en llamar "música incidental". En el Amanecer, Grieg describe con notas la salida del sol en el fiordo, primero tímidamente, luego con todo su esplendor. Escuchadla y decidme si realmente no sois capaces de ver lo que él veía.
Sobre este blog...
Bien, me propongo hacer un blog... ¿de qué tema? Me gusta viajar, me gusta la Historia... pues la elección es obvia. Lugares donde sentir el peso de la Historia. Donde pisar las mismas piedras que nuestros antepasados. Donde percibir la combinación del paso del tiempo y la pervivencia de las sensaciones.
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
Hay 3 comentarios
Escribe el tuyo
aerlig | 17/12/2007 (08:30)
Te devuelvo el comentario, y los cumplidos, en el post que más me ha atraido por el interés que me despierta Noruega en particular y Escandinavia en general. Gracias por descubrirnos estos rincones, yo mismo reconozco que, habiendo estado dos veces en Bergen, no encontré este lugar :-(
Sinuhe | 17/12/2007 (09:22)
Hola, Aerlig, muchas gracias. Me alegro mucho de compartir contigo el interés por Escandinavia, una tierra fascinante. Por si vuelves por allí, este rincón que describo se encuentra en el Gamle Museum, el museo del Viejo Bergen, que se encuentra en una colina con unas magníficas vistas de la ciudad y del fiordo. Merece la pena ver cómo se vivía en el siglo XIX en una zona climáticamente tan dura, y cómo resolvían, por ejemplo, el problema de subir cuestas heladas con carros tirados por caballos, atravesando piedras en las calles. Es un lugar muy curioso.
Anónimo | 18/01/2008 (18:36)
Me gustaria ir a Escandinavia.
Si prefieres firmar con tu usuario, entra
Haz el tuyo