El propósito que lo guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre: quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad. Las ruinas circulares, Jorge Luis Borges
14 Jul 2008
A raíz de la publicación del artículo "Escuela y liderazgo", un amable lector comentó negativamente mi afirmación que el mundo, y la juventud en particular, no tenía líderes para emular. Argumentaba lo contrario y lo soportaba con ejemplos como Bush, Bin Laden y los autores de la masacre de la plaza de Tianmenn, personajes mundiales caracterizados por arrastrar a sus países y continentes a inexplicables guerras. Viendo que la discusión amerita un debate público, he decidido hacerlo así, públicamente, y no dejarlo como una simple respuesta a un comentario.
Pues bien, al preguntar ¿Puede atribuírsele a la escuela la formación de líderes?, lo que se quiere decir es si la escuela debe formar no sólo en lo técnico sino formar en carácter; lo que implica formar en un sano equilibrio de las emociones; formar personas que piensen y busquen siempre el bien común.
Los personajes por él expuestos como ejemplos, son enfermos que persiguen su propia gloria antes que el bien común. Y si esos personajes son ejemplo de liderazgo para la juventud de hoy ¿cuál será el futuro de la sociedad en la que les tocará vivir los niños y jóvenes que hoy formamos? ¡Vaya dilema para los docentes, y para la escuela!
La escuela de hoy no podrá pensar en formar en este sentido. No, por el contrario, la escuela debe ser capaz de enseñar a diferenciar un líder de un psicópata, pues precisamente ante la ausencia de líderes equilibrados aparecen estos personajes que arrastran a niños y jóvenes a aventuras que terminan mal y no traen ningún beneficio para la sociedad, como lo vemos hoy: guerras en las que mueren miles y miles de niños y jóvenes por causas fundamentalistas absurdas. Y esto lo evitaremos si la escuela tiene como uno de sus fines la formación de carácter.
Sobre este blog...
Espacio dedicado a temas educativos y culturales.
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
Hay 3 comentarios
Escribe el tuyo
Anónimo | 16/07/2008 (22:49)
Los "nuevos lìderes" piensan mas en el bienestar de ellos que en el de la sociedad. Por lo general se convierten al lidere cuando maltratan y niegan la libertad de los demàs
Anónimo | 21/07/2008 (19:05)
Siempre se han establecido diferencias entre los líderes positivos y negativos, la escuela nos enseña a enaltecer a unos y segregar los otros ¿no será, entre otras cosas, esta actitud la que fomenta la permanencia de actitudes negativas y la aparición de actitudes prepotentes? Habría que observar con cuidado nuestro comportamiento como docentes frente a unos y otros, habría que pensar hasta donde llega nuesta responsabilidad, en donde comienza la de los padres y en donde comienza el esfuerzo personal de cada individuo para ser un lider verdadero y útil.
Hay mucha tela que cortar.
balmyz | 07/08/2008 (19:40)
Quizá peque de "pesimísticamente" optimista pero en este terreno me parece que es poco lo que se puede hacer a nivel escolar solamente. Es necesario que la sociedad cambie y estoy hablando de la sociedad occidental porque a pesar de todas las buenas referencias que tiene la oriental y que no logran convencerme de sus méritos, no la conozco lo suficiente para opinar. Que cambie la sociedad digo y deje de lado la inverosímil carrera de ratas a que nos dedicamos diariamente, con nuestro bienestar como objetivo.
No es posible exigirles a nuestros hijos una actitud que no damos por ejemplo. Sí, por supuesto que existen buenas intenciones y buena gente pero esa no es la tendencia social que nos envuelve. La organización social favorece la preeminencia de quienes poseen una personalidad con tendencia al interés personal, como en el negocio del espectáculo, es necesario tener una auto-estima especial para sobresalir en el mundo de la política. La experiencia muestra que quienes fueron «buenas gentes» no fueron buenos líderes, dirigentes o políticos porque están en desventaja frente al resto de las «gentes» no tan buenas.
El único pensamiento positivo dentro de este contexto es que solamente dejando morir a la persona se logra un liderazgo efectivo... y esto no me parece una actitud muy aceptada entre los seres humanos. Tenemos pruebas de ello.
La parte optimista de esto es que a pesar de nuestros esfuerzos por destruir, no está en nuestras manos el lograrlo, es posible que hasta lleguemos a una desaparición masiva pero siempre quedará la paloma de la esperanza en alguna desperdigada semilla de la humanidad en algún remoto lugar. Este pensamiento, otra vez "pesimísticamente" optimista, no mira a los líderes como responsables del futuro de la raza, simplemente porque no pueden serlo. Nuestra propia inadecuada formación moral como especie hace imposible que una chispa emergente de nuestro fuego conlleve el reflejo de la grandeza necesaria para ser perfecta.
El líder, desde la concepción de la historia nunca fue y eminentemente nunca será alguien con buenas intenciones dirigidas al bien común
Como corolario a este pensamiento me permito recomendar la lectura de un libro increíblemente profundo a pesar de su tenor humorístico:
«Decadencia y Caída de Casi Todo el Mundo» de Will Cuppy (William Jacob Cuppy)
En él, con inefable humor, el autor nos muestra que para ser líder debemos tener la responsabilidad de la mayor cantidad de muertes posibles, como así también las peores de las costumbres: véase Enrique VIII, de quien dice que la historia lo juzga incorrectamente porque, al fin y al cabo, sólo mató al 50% de sus esposas.
Les dejo el placer de descubrir el resto.
Gracias.
Si prefieres firmar con tu usuario, entra
Haz el tuyo