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Cuentos y paremias

Hay 13 artículos con la etiqueta microcuentos en el blog Cuentos y paremias. Otros artículos en Comunidad Kalipedia clasificados con microcuentos

Imitación | 17 de Julio 2008

Chessboard

Ricardo es un fanático del ajedrez, su tiempo se divide entre el que dedica a pensarlo, el que dedica a prepararlo y el que dedica a jugarlo.

Sabe que su afición es rica en conocimientos y pretende obtenerlos todos a corto plazo.

Hoy se encuentra enfrentado, como de costumbre, a un tablero devastado y arrinconando al rey oponente con su alfil y un peón.

La sombra de tablas oscurece su discernimiento, observando las pocas opciones que le brinda su bando murmura desalentado: Un caballo, un caballo, mi reino por un caballo.

Fallen Knight


© 2008 balmyz.

Cooperación | 14 de Julio 2008

La tierra, yerma y estéril, se desplegaba por interminables distancias. Su cuarteada superficie hablaba de soledad y quietud. La entropía absoluta reinaba; única consorte de un inútil existir sin futuro.

tierra yerma

El cálido aliento de una brisa pesada y desvalida se desplazaba indolentemente por todo el reino y el sueño de la inexistencia parecía tomar consistencia en su vaporoso hálito.

El tiempo perdió sentido y su vector dejó de ser reconocido por diferencias entre instantes continuos. Solamente una eternidad sin gloria resplandecía en la moribunda realidad.

De pronto, el horizonte arremolinó oscuridad y en una acción casi imposible el cielo se pobló de masas húmedas cargadas de poder y fortaleza.

Nimbus
El frío y veloz viento de altura, olvidando a su lento hermano de superficie, corrigió las formas de grandes nubarrones conformándolos en los yunques de los nimbos ahítos de humedad.

La tormenta se descargó sobre la tierra muerta y su mano de agua acarició la triste y dura piel que se abrió gozosa al fértil abrazo del aguacero.

Matrimonio dulce y sutil que engendra un retoño de esperanza para un futuro que desesperaba de vivir.

Mata en Flor
Sobre la calma vuelta, la tierra preñada del agua vital deja nacer de entre sus entrañas la prueba evidente de que la vida es resultado de dos que cooperan para alejar la futilidad de la soledad y permitir dar al mundo la belleza de una mata en flor.


© 2008 balmyz.

Correlativo | 23 de Junio 2008

 

 

 

Photobucket–El infierno no existe, –dijo el agnóstico.
–Entonces, ¿para qué existe el dolor? –preguntó el filósofo.

 

pain

 

© 2008 balmyz.

 

Caridad | 07 de Junio 2008

Canica

 

Metí la mano en el bolsillo; además del grillo que adopté anoche encontré la moneda de diez céntimos que me dio el abuelo, estaba algo embadurnada por el dulce de manzanas del apfelstrudel que me sobró del desayuno servido por la abuela pero en perfectas condiciones de uso.

 

Volví a mirar la enorme canica de vidrio que me observaba como un gran ojo solitario y triste. Sentí una inmensa pena por su soledad, aplasté la nariz contra el vidrio del escaparate y le pregunté: ¿Quieres venir conmigo? Ella aceptó ansiosamente moviendo seductora las nubecillas amarilla y de variopintos azules en su interior.

 

Pensé: «–Pobre grillito, acompañado de una moneda insípida y sin vida, ¿no preferiría tener de amiga a la gran canica?

 

–¡Seguro que sí!, –me respondí.» y sentí una inmensa satisfacción de poder realizar tamaña buena acción. ¡No hay nada más bello que ser una buena persona!

 

© 2008 balmyz.

 

Aria | 10 de Mayo 2008

 

 

Como parte del mismo silencio inicial y sin solución de continuidad los suaves acordes musicales que provienen del pozo de la orquesta comienzan a llenar los espacios del silencio y la expectativa trae aparejada un ansia imposible de colmar.

 

Beniamino susurra las primeras palabras de “E lucevan le stelle”: el tenue caminar de Floria sobre la arena, el crudo rechinar del portillo del huerto, la insoportable espera del encuentro y el febril movimiento de las manos de Mario retirando los velos que ocultan la gentil figura, todo, todo vaticina la presencia del AMOR

 

Ese perfume, ese hálito intangible que convierte la sangre en ríos de lava ardiente y enciende los rescoldos ígneos del corazón fundiendo dos pasiones en una cumbre extática y arrastrando tras ella a la audiencia en una vicaria mística de placer, delectación y pertenencia. Allí estamos inermes ante la apoteosis de este sentimiento que nos aniquila y nos da vida, dejándonos exhaustos, consumidos por una experiencia que anhelamos repetir.

 

© 2008 balmyz.

¡¿Qué?! ¡¿Afuera?! | 06 de Mayo 2008

Elfo

 

...El silencio en mi mente me despertó.

¿Estoy dormido todavía?, me pregunté, luego vi la luz del día filtrándose por las ventana y escuché los acostumbrados sonidos de la casa, pero...

... en mi mente: SILENCIO. Una quietud aterradora, ni siquiera una sola nota de «Vesti la giubba» o «E lucevan le stelle» en la tembleque voz de Elfo.

Luego de tanto tiempo con él viviendo allí adentro me acostumbré a toda la conmoción que produce este incontrolable bribón y la inesperada calma me turbaba profundamente.

Comencé a recorrer mi mente mirando debajo de algunas nociones desparramadas por el suelo, en los archivos y carpetas con creciente alarma, llegué a perturbar algunas ideas, arregladas alfabéticamente y con una pequeña etiqueta que rezaba:«psueamm» (para ser usadas en algún momento mañana), resultado del trabajo de Elfo, de su concepto del orden y del tiempo, ¿quién lo entiende?, pero ni señas de él.

Junté todas mis fuerzas y grite silenciosamente con mi voz mental: ¡EEEEELFO! estaba frenético y desesperado. El ruido que hacía yo mismo casi me hace perder el pequeño sonido que me llegaba desde muy lejos: ¡veeeeeennngooooo!.

¿Qué era eso? ¿vengo? pero ¿de donde viene? Mi mente está cercada por sólidas paredes, como todas las otras mentes en el mundo, no puede ser que Elfo estuviera viniendo, debiera estar «adentro»... y yo estaba razonablemente seguro que no estaba dentro de mi mente, creo.

Tengo que reconocer que es una mente algo desordenada (producto de la acción de Elfo, no mía) pero yo ya había patrullado todos los lugares posibles de pared a pared varias veces y no pude ubicar al desgraciado duende. Y pensándolo bien, ¿cómo ingresó a mi mente? ¿Ya venía puesto? Está allí desde que tengo memoria. Siempre asumí que había nacido allí junto conmigo. Me encontraba totalmente confundido.

Unos segundos después, la pequeña voz, esta vez un poco más fuerte: ¡veenNNGO! y allá, desde un oscuro recoveco de la pared más lejana aparece la pequeña figura de mi Némesis.

–Tú –tartamudeé–, tú, ¡pedazo de una pequeña bestia deslucida y contrahecha! –A veces suelo ser muy creativo en mis insultos. –¿Donde te escondías? ¿Cómo te puedes esconder dentro de mi mente? ¡Revisé toda el condenado lugar de arriba a abajo y te movías tan rápido que no pude encontrarte!

–Tranquilo, incoherente –me dijo–, si sigues así te va a dar un ataque.

–Quiero hacer un nudo marinero con tu esmirriado cuello.

–Vamos, hombre –contraatacó–, ¿qué te hace pensar que soy de tu propiedad? ¡Puedo hacer lo que quiera y no le tiene que importar a ningún nadie! –sonaba muy enojado y cuando se enoja se olvida de la gramática, si es que alguna vez aprendió alguna.

Tuve que reconocer que tenía razón, mi enojo provenía del temor que me daba la certeza de que me había abandonado. ¿Pueden creer eso? Me agrada el pequeño engendro y no concibo la vida sin él.

–Bueno, bueno –le contesté dejando escapar vapor–. Pero ¿dónde te habías escondido?

–No estaba escondido...

–¿Cómo puede ser?

–No debería decirte esto pero la verdad es que el que no puede abandonar su mente eres tú. Yo puedo salir e ir a visitar a mis primos que viven en otras mentes o salir al Universo y compartir mi tiempo con otra... bueno, digamos, gente.

–¡Me estás tomando el pelo!

–¡¡No, no es así!!
Se dio vuelta y asiendo la idea más grande que encontró a mano envolvió su pequeña figura dejándome solo y totalmente confundido.

Dijo que estuvo «afuera». ¡¡¿Afuera?!! ¿Es esto posible...?

 

© 2008 balmyz.

El electrón accidental | 30 de Abril 2008

 

 

Elfo se sentó cómodamente entre dos de mis mejores pensamientos. Desde que lo encontré viviendo en mi mente siempre usa los mejores sitios para ubicarse.
–Bien –dijo–. Adelante y cuéntame acerca del electrón accidental.
Casi le apunto a su error diciendo: –¿De modo que no sabes nada acerca de ello? –pero sabiendo que encontraría una respuesta para corregir el error, decidí seguir adelante, ordené mis pensamientos, esquivé su cuerpo, tomé el pensamiento de la izquierda y arranqué:
–En el comienzo...
–Eso suena bíblico –me indicó el duende.
–¡Deja de interrumpirme! –le grité.
Desplegó sus manos en un gesto conciliador y apaciguó mis axones.
–Bien –continué–. En el comienzo la Tierra era una sopa primitiva, magma y lava hirviendo en una masa única de fuego. Pavorosas tormentas rugían desde el brumoso cielo acompañadas de furiosos relámpagos y sonoros truenos. En este lugar infernal bajo una presión atmosférica indescriptible unas pocas partículas encontraron la manera de aproximarse y unirse creando un plasma que flotaba sin rumbo sobre la sopa y manipulado por poderosas fuerzas que interactuaban con él.
Era una pieza separada de la sopa pero nada más, la diferencia era estructural, una forma sin mente en un medio sin discernimiento.
Y entonces...
–¡¿Qué, qué?! –gritó el irrefrenable gnomo.
–Entonces, un increíble rayo perforó la cargada atmósfera del planeta haciendo estragos en el tenue tejido de gases que formaban el espacio entre la roca derretida y el pesado firmamento. La descarga de inmensa energía cuántica se produjo totalmente sobre el pequeño plasma que fue desperdigado por un electrón que accidentalmente se desprendió de la ígnea masa que descendía arrollándolo todo a su paso.
La fuerza de reacción retrajo el conglomerado plasmático nuevamente a su forma inicial pero esta vez rodeándola con un nuevo y calificado medio ambiente desconocido hasta es momento. En este nuevo entorno y como efecto directo del inconcebible monto de energía descargado unido a las caóticas características del planeta, este electrón casual pudo crear un espeluznante y maravilloso nuevo ser.
Ahora existía el mismo medio irracional de roca derretida pero flotando solitaria en esa atroz superficie planetaria había una nueva VIDA preparada para ascender la escalera de la evolución.
Elfo estaba aturdido.
Era la primera vez que lo veía quedarse sin palabras, no podía encontrar una expresión para demostrar que sabía lo que yo estaba diciendo o peor aún, inventar un comentario colorido para hacerme sentir que sabía todo esto.
–Pero, pero –balbució. –Luego de un terrible esfuerzo pudo farfullar la primera cosa que le vino a la mente, si es que tiene una.
–Pero, ¿donde estaba Dios?
–¿Dios? –repetí tontamente.
–Pues, no lo sé –respondí y agregué honestamente confundido. –¡Quizá Él arrojó el rayo!

 

© 2008 balmyz.

Mundos | 25 de Abril 2008

Trepé al castaño y observé sin pestañear la tela de araña adornada con pequeños abalorios de transparente rocío llenos de cambiante luz iridiscente, unos metros por debajo, un diminuto pinzón se despachaba con un reclamo nuevo.

El aroma de la arboleda llenaba los resquicios del espacio a mi alrededor y la rugosa corteza diseñaba variados dibujos en mi piel. Introduje una minúscula hoja en mi boca y paladeé el distinto e intrínseco sabor.

En pocos minutos disfruté de cinco universos que se me presentaron como infinitos para mis primeros seis años de vida...

 

© 2008 balmyz.

Tontería infantiloide | 19 de Abril 2008

¿Por qué será, mamá, por qué será
que el mosquito pica y después se va?
¡No sé, José, no lo sé,
quizá porque la gana se le dé!
Entonces, mamá, ¿por qué será
que zumba de noche cuando no se ve?
¡No sé, José, no lo sé,
quizá porque músico se sentirá!
Entonces, mamá, ¿por qué…?
¡Basta José de preguntar por qué!
Pero mamá, si no pregunto por qué
¿cómo aprenderé?


© 2008 balmyz.

Poesía | 10 de Abril 2008

 

Llueve o mejor dicho, es un cernidillo, hace horas que los tenues pinceles de agua dibujan un suave diseño húmedo y brillante sobre el césped del patio.

 

Degusta largamente la soledad.
No, no se siente solitario.

 

El peso de las nubes que ocultan la corola radiante del sol lo apesadumbra, pero no, tampoco está triste. Es como si un edredón de melancolía acogiera su espíritu deshilachado y hueco.

 

¿Cómo llamar a esta sensación?
Es un dulce dolor, una quieta realidad que aturde la mente.

 

Hay un medio de quebrar este imbricado de contraposiciones.

 

Busca en la biblioteca, allí a la izquierda, sobre el estante pequeño y bajo la etiqueta Poemas-Ficción encuentra un ya ajado opúsculo: Israfel.

 

Fresca y estimulante brisa.

 

Adiós al peso de las nubes, adiós al edredón de melancolía. En alas del ángel cuyo corazón sensible resuena como el encordado de un laúd, surcando el cielo envuelto en la más dulce voz de entre las criaturas creadas vuelven la alegría, el solaz y el contento.

 

© 2008 Balmyz.

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