23 Jul 2008
La dislexia es un trastorno de aprendizaje que tiene su origen a nivel cerebral, y es independiente de la capacidad intelectual de los niños. Por ella se les hace difícil aprender a leer y por lo tanto, a escribir. En nuestro país, se calcula que lo padece aproximadamente el 5 por ciento de la población escolar. Los especialistas dicen que a los chicos hay que darles herramientas que compensen esta dificultad. Claves para detectarla cuanto antes.
A Thomas Alba Edison, de chico lo echaron de tres colegios. Sus profesores y hasta su padre lo creían “tonto” porque no habló hasta los cuatro años. No obstante ello, sus inventos lo hicieron trascender: fue el padre del fonógrafo y de la lamparita eléctrica. Era disléxico.
“Dislexia se llama a la discapacidad por la cual no se puede leer correctamente, y habitualmente escribir”, explica Julio Castaño, neurólogo infantil y director de la carrera de esta especialidad en la Universidad de Buenos Aires. “Estas capacidades son propias y únicas del hombre. El tema es que para cumplir esas funciones, es necesario que ciertas partes del cerebro estén bien desarrolladas”, agrega, y enseguida aclara que este trastorno no está relacionado con el nivel de inteligencia ni implica inmadurez en otros aspectos del desarrollo del niño. “De ahí que existan personas que han llegado a ocupar altos cargos en empresas importantes aún teniendo dificultades con la lectura”.
“Este trastorno específico de aprendizaje, de base neurobiológica, se caracteriza por dificultades en la precisión y/o fluidez en el reconocimiento de palabras y por falta de habilidad en la escritura y en la decodificación verbal. Estas dificultades son el resultado de déficits en el procesamiento fonológico del lenguaje (dificultad para asignarle letras a un determinado sonido), situación frecuentemente inesperada en relación con otras habilidades cognitivas”, explica la psicopedagoga Verónica Newton.
Si bien se ve con claridad cuando el niño debe empezar a demostrar sus habilidades para la lectura, la dislexia se manifiesta previamente por dificultades para manipular los diferentes segmentos del lenguaje. En principio se verán complicaciones o desinterés por las rimas, las canciones infantiles, fallas en el reconocimiento de las letras de su nombre e inconvenientes para recordar el nombre de las letras, los días de la semana o los números. “Se advierte a través de fallas en la decodificación fonema (sonido)–grafema– (grupo de letras), es decir, en la correspondencia del sonido-letra, en la decodificación de palabras nuevas o no familiares, en el reconocimiento de palabras aisladas y en la ortografía inexacta. A edades tempranas las dificultades en el procesamiento fonológico se reflejan a través de errores significativos en la conversión grafema-fonema, mientras que a edades más avanzadas es frecuente observar en la lectura una velocidad lenta y falta de precisión, situación que compromete el desarrollo de la memoria de trabajo (la que mantiene la ilación de lo que se dice o lee) y el incremento de las redes semánticas del vocabulario (su significado). Esto no les permite sostener la información para ser procesada, por lo que se compromete la comprensión del texto”, explica Newton.
Autoestima y familia
“Tras hacer un enorme esfuerzo por entender los símbolos que no significaban nada para él, se deshizo en lágrimas…”. Así, Caroline Commanville describió el sufrimiento de su tío… el escritor Gustave Flaubert. “La dislexia y otros trastornos de aprendizaje no son de origen emocional, pero producen inevitablemente efectos en la personalidad y en el aspecto emocional del niño. Los fracasos escolares van produciendo un creciente sentimiento de frustración”, advierte Newton. Estas dificultades pueden acarrear situaciones negativas como el aumento de la ansiedad (problemas para dormir), incremento de fatiga, desinterés, aparición de conductas regresivas (correspondientes a etapas anteriores del desarrollo) y disminución de la autoestima y mayor sentimiento de inseguridad. ¿Cuál debe ser la posición de la familia frente a esto? Responde la psicopedagoga: “La familia cumple, junto al colegio, un rol fundamental: son ellos quienes deben apoyar al niño en sus virtudes, para lograr mayor seguridad en sí mismos. En ocasiones, una consulta profesional que oriente a los padres resulta muy beneficiosa, tanto para el niño como para su entorno”.
Cómo identificar la dislexia
Aparición tardía del lenguaje, vocabulario pobre, desinterés por las letras y carteles, dificultad para reconocer el sonido inicial y final de las palabras y rimas, son algunas de las pistas que indican una inmadurez en los procesos cerebrales durante la etapa preescolar. Desde los seis años, se ven complicaciones para la lectura de sílabas y palabras, dificultades en el deletreo, errores al escribir y unir palabras, y trabas para evocar lo que desean transmitir o expresar. “La detección e intervención temprana permitirá al niño el desarrollo de recursos compensatorios. El pronóstico varía significativamente si el diagnóstico y el tratamiento se realizan en edades avanzadas”, advierte Newton. Por lo tanto, cuanto antes nos demos cuenta, mejor.
Cómo encarar un tratamiento
Dadas las dificultades que presenta un niño con dislexia para la decodificación del sonido y la letra, es preciso comenzar trabajando con las habilidades de la conciencia fonológica (reconocer que las palabras están compuestas por pequeños fragmentos –fonemas–, que son las representaciones de sonidos de las letras). Se puede comenzar con deletreos de palabras, manipulación de los sonidos inicial, medio y final, rimas y lectura de listas frecuentes de palabras. Asimismo, resulta necesario estimular el desarrrollo del vocabulario, de la memoria auditiva verbal, y estrategias de comprensión lectora, que se abordan en tres etapas frente a la lectura de un texto:
l Antes, estableciendo un propósito u objetivo de lectura, formulando hipótesis y predicciones y activando conocimientos previos.
l Durante, distinguiendo la información relevante, deduciendo y realizando inferencias y organizando e integrando el contenido.
l Después, identificando y subrayando las ideas principales y secundarias, palabras claves, cuadros sinópticos, mapas y esquemas conceptuales.
(Por: Verónica Newton, especialista en lenguaje y aprendizaje infantil).
Por carolina cattaneo
REVISTA NUEVA Miercoles, 23/7/2008
Sobre este blog...
DATOS PERSONALES
Nombre y Apellidos: HÉCTOR FRANCISCO VALENTINI
Titulo docente: Profesor Superior en Ciencias Naturales
Otorgado por: Universidad de Concepción del Uruguay (Paideia)
FORMACIÓN ACADÉMICA
1996 Egresado del Instituto Superior del Profesorado de Paraná con el título de “Docente en Ciencias Naturales
2006 Egresado de la Universidad de Concepción del Uruguay (Paideia) “Carrera Docente Universitaria” como profesor superior de ciencias naturales
2006 Egresado de la Universidad Nacional de Rosario del curso de extensión profesional sobre prótesis dentarias. “Mecánica Dental”.
EL OBJETIVO DE ESTE ESPACIO ES EL DE AGRUPAR AQUELLOS ARTÍCULOS CIENTÍFICOS Y PERIODÍSTICOS QUE SIRVAN DE REFLEXIÓN, ANÁLISIS Y DEBATE EN LA ESCUELA. MUCHOS DE ESTOS ARTÍCULOS SON EXTRAIDOS DE LA WEB, LOS CUALES ESTAN DEBIDAMENTE IDENTIFICADOS, OTRAS SON DE PRODUCCIÓN PROPIA... UN SALUDO A TODOS
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