17 Dic 2012
La figura de Robespierre se asocia, en los libros escolares de historia, a la época del Terror, a la represión y a la guillotina. Es un personaje histórico que, digásmolo así, suele tener mala prensa. Su comportamiento se ha utilizado también, a menudo y por historiadores conservadores, para descalificar la obra revolucionaria. Pero para analizar al personaje hay que huir del mito; hay que situarlo en su contexto y, entonces, nuestra visión del mismo suele variar.
Dos obras recién publicadas revisan la figura de Robespierre y lo alejan de esa mirada que lo contempla como un ser sanguinario y loco. Al parecer no fue nada de eso, sino que su actuación se explica perfectamente por el momento histórico en el que se hallaba la revolución y por su intención de ir más allá de los cambios políticos y profundizar en los cambios socioeconómicos, en el sentido de favorecer a las clases más desfavorecidas. Una postura tremendamente moderna para la época.
Puedes leer el comentario de estas obras en el siguiente documento
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